Si llevas tiempo construyendo aplicaciones con LLMs, probablemente has pasado por la curva. El primer prototipo deslumbra: un prompt bien afinado, una respuesta convincente, una demo que vende sola. El segundo flujo añade retries y validaciones, porque el primero se rompía en cuanto un usuario hacía algo inesperado. El tercero descubre que sin trazabilidad no hay forma de depurar nada cuando un output sale mal en producción. Y a partir del cuarto, entiendes que los agentes no son magia — son sistemas con estados, presupuestos, modos de fallo y momentos en los que un humano debe poder decir “para, revisa esto antes de seguir”.
Este rol está pensado para alguien que ya esté del lado del cuarto prototipo. No para alguien que está empezando a verlo, ni para alguien que cree que va a ser distinto esta vez.
Lo que vas a construir son flujos de IA útiles, auditables, seguros, repetibles y mantenibles, sobre una metodología propietaria de decisión y operación. Si esto res...